domingo, julio 03, 2005

La ley FF (Franco-Fraga)

El Faro de Ceuta: "La ley ZZ Por Francisco Olivencia"
Este es el cuento de que hoy Olivencia nos cuenta:
"Esta es la historia de Ceferino y Casto, desde hace años buenos compañeros de trabajo, que decidieron pasar un puente en Marbella, acompañados, como es lógico, por sus respectivas esposas, Justa y Aurea, y sus cuatro hijos -una parejita por matrimonio-
En el curso de esos días de asueto, Ceferino y Casto descubren, de repente, que sienten una mutua atracción sexual, aunque hasta entonces habían llevado una vida razonablemente feliz con Justa y con Aurea.
Llevados por el irrefrenable impulso pasional de tal atracción, los amantes deciden hacer uso de las leyes recientemente aprobadas por esa mayoría que forman las fuerzas de izquierdas y los independentistas en el Congreso de los Diputados. En consecuencia, Ceferino y Casto se apresuran a plantear sendas demandas de divorcio por la "via express", a resolver, sin previa separación, en quince días ?es decir, lo más similar al repudio o a la "papela"; dejan a los hijos con las madres, pero, eso sí, con derecho a tenerlos los fines de semana, y, ni cortos ni perezosos, habiendo transcurrido apenas un mes, contraen matrimonio entre sí con todas las de la ley (las de la ley ZZ, o Zapatero-Zerolo)."


Y como hubiera sucedido si la sociedad no hubiera evolucionado y siguieran en vigor las leyes FF(Franco-Fraga), que es lo que a Olivencia y a otros les gustaría:

" Esta es la historia de Ceferino y Casto, desde hace años buenos compañeros de trabajo, que decidieron pasar un puente en Marbella, acompañados, como es lógico, por sus respectivas esposas, Justa y Aurea, y sus cuatro hijos -una parejita por matrimonio-
En el curso de esos días de asueto, Ceferino y Casto descubren, de repente, que sienten una mutua atracción sexual, aunque hasta entonces habían llevado una vida aparentemente feliz con Justa y con Aurea.
Llevados por el irrefrenable impulso pasional de tal atracción y no pudiendo mostrar publicamente sus sentimientos, deciden acudir a una casa de citas. En plena efusión amorosa, entra la policia social y tras someterlos a las vejaciones al uso, y en aplicación de la ley de vagos y maleantes los encierran en la carcel. Sus amantes esposas, acuden a sus consejeros espirituales los padres Pedro y Josemari, que les culpan de lo sucedido y les aconsejan tener resignación. En el barrio comienzan a hacerles la vida imposible y en el colegio los compañeros de los hijos no dejan de llamarles "hijos de maricones".
La situación se complica cuando Ceferino y Casto salen de la carcel. A Ceferino lo despiden del trabajo y Casto tiene más suerte, lo relegan a un puesto inferior y debe soportar toda clase de chanzas.
Pasan los meses y ante la presión social, Ceferino decide exilarse al extranjero. Justa que era una "mujer mujer" y solo se ocupaba del cuidado de la casa y de sus hijos tiene que ponerse a "servir". Su hijo pequeño que estudiaban en un colegio religioso de pago es expulsado y su hija de diciocho años tiene que dedicarse a la profesión más antigua.
Pero el caso de Casto es más terrible, no pudiendo soportar las reconvenciones de su familia y las burlas de sus compañeros de trabajo se suicida tras matar a su mujer y sus hijos".

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