Esto es lo que se dice tras todo proceso electoral. Y es cierto, los ciudadanos a través de su voto, indican cual de los programas políticos que les han sido presentados prefieren que sean llevados a la práctica.
Por esa razón se considera que los programas electorales son una especie de contrato entre los representantes electos y sus electores.
Como en todo contrato las dos partes se obligan: el elector cumple dando su voto y el electo tratando de cumplir lo que prometía, y de no hacerlo así se ve en la obligación de explicar las razones de su incumplimiento. Si el votante encuentra satisfactorias las explicaciones, no considerará incumplido el contrato, y de no ser así retirará su confianza en la próxima ocasión que pueda hacerlo, es decir negándole el voto en el siguiente proceso electoral. Por eso se hacen elecciones cada cierto número de años.
Si se admite lo anterior, viene ahora el problema que se plantea cuando en unas elecciones generales en una circunscripción se eligen a unos representantes, diputados y senadores, que no pertenecen al Partido que gana las elecciones y forma el Gobierno.
¿Cómo estos representantes electos cumplen el contrato?
¿Y lo no elegidos, tienen alguna obligación?
¿Y el partido ganador que obligación tiene frente a esa circunscripción que indicó a través de su voto que prefería el programa de otro partido?
Estas preguntan me han surgido a leer lo siguiente:
Promesas con talante
Por Javier Arredondo
El tema de las promesas realizadas por destacados miembros del PSOE durante la última campaña electoral ha sido objeto de reflexión en innumerables ocasiones. Promesas elaboradas y editadas en un documento escrito bajo el titulo "merecemos una Ceuta mejor", repartido a la ciudadanÃía y que, tras obtener la presidencia del Gobierno, debería constituirse en contrato entre esta formación y el pueblo de Ceuta. Un año y pico después, es momento para recordar el estado de ejecución de algunos de estos compromisos...(El Faro de Ceuta 22-06-2005)
En referencia a la primera pregunta, los representantes electos tienen la obligación de presentar en las instituciones correspondientes todas las iniciativas conducentes a conseguir que se lleven a efecto sus promesas electorales. Y de no conseguir su objetivo tienen muy fácil explicar el incumplimiento del contrato electoral: "No gobernamos y por eso no he podido llevar a la práctica mis promesas"
En cuanto a la segunda pregunta, es evidente, que los no elegidos no tienen ninguna obligación bajo el estricto punto de vista del contrato electoral.
En cuanto a los ciudadanos de esa circunscripción, que eligieron a los representantes de un partido que no gobierna. Pues en cierto modo, habría que decir que "lo tienen crudo". No pueden exigir razonablemente que se cumpla todo el programa que ellos votaron y que sus representante no pueden llevar a la práctica ineludiblemente, y tampoco pueden exigir el cumplimiento del contrato expresado en el programa electoral que no votaron, y que claramente expresaron que no deseaban.
Bueno, la cosa no es tan grave. Cualquier gobierno democrático, que se precie de tal, gobierna para todos, votantes y no votantes. Puesto que el compromiso político debe ser el servicio a la sociedad, deberá buscar un equilibrio entre el cumplimiento de lo que prometió en su programa, que él considera lo mejor, aunque la mayor parte de los votantes de esa circunscripción no eligió, y el programa del otro partido, que es lo que los votantes dijeron preferir. Si aplicase estrictamente su programa estaría yendo en contra de la voluntad expresada por los votantes, y si aplicase exclusivamente el programa de la oposición estaría yendo en contra de sus propios criterios, lo cual no es razonable.
Quedaría para un análisis posterior la situación que se plantea cuando para formar Gobierno son necesaria las coaliciones.
Por esa razón se considera que los programas electorales son una especie de contrato entre los representantes electos y sus electores.
Como en todo contrato las dos partes se obligan: el elector cumple dando su voto y el electo tratando de cumplir lo que prometía, y de no hacerlo así se ve en la obligación de explicar las razones de su incumplimiento. Si el votante encuentra satisfactorias las explicaciones, no considerará incumplido el contrato, y de no ser así retirará su confianza en la próxima ocasión que pueda hacerlo, es decir negándole el voto en el siguiente proceso electoral. Por eso se hacen elecciones cada cierto número de años.
Si se admite lo anterior, viene ahora el problema que se plantea cuando en unas elecciones generales en una circunscripción se eligen a unos representantes, diputados y senadores, que no pertenecen al Partido que gana las elecciones y forma el Gobierno.
¿Cómo estos representantes electos cumplen el contrato?
¿Y lo no elegidos, tienen alguna obligación?
¿Y el partido ganador que obligación tiene frente a esa circunscripción que indicó a través de su voto que prefería el programa de otro partido?
Estas preguntan me han surgido a leer lo siguiente:
Promesas con talante
Por Javier Arredondo
El tema de las promesas realizadas por destacados miembros del PSOE durante la última campaña electoral ha sido objeto de reflexión en innumerables ocasiones. Promesas elaboradas y editadas en un documento escrito bajo el titulo "merecemos una Ceuta mejor", repartido a la ciudadanÃía y que, tras obtener la presidencia del Gobierno, debería constituirse en contrato entre esta formación y el pueblo de Ceuta. Un año y pico después, es momento para recordar el estado de ejecución de algunos de estos compromisos...(El Faro de Ceuta 22-06-2005)
En referencia a la primera pregunta, los representantes electos tienen la obligación de presentar en las instituciones correspondientes todas las iniciativas conducentes a conseguir que se lleven a efecto sus promesas electorales. Y de no conseguir su objetivo tienen muy fácil explicar el incumplimiento del contrato electoral: "No gobernamos y por eso no he podido llevar a la práctica mis promesas"
En cuanto a la segunda pregunta, es evidente, que los no elegidos no tienen ninguna obligación bajo el estricto punto de vista del contrato electoral.
En cuanto a los ciudadanos de esa circunscripción, que eligieron a los representantes de un partido que no gobierna. Pues en cierto modo, habría que decir que "lo tienen crudo". No pueden exigir razonablemente que se cumpla todo el programa que ellos votaron y que sus representante no pueden llevar a la práctica ineludiblemente, y tampoco pueden exigir el cumplimiento del contrato expresado en el programa electoral que no votaron, y que claramente expresaron que no deseaban.
Bueno, la cosa no es tan grave. Cualquier gobierno democrático, que se precie de tal, gobierna para todos, votantes y no votantes. Puesto que el compromiso político debe ser el servicio a la sociedad, deberá buscar un equilibrio entre el cumplimiento de lo que prometió en su programa, que él considera lo mejor, aunque la mayor parte de los votantes de esa circunscripción no eligió, y el programa del otro partido, que es lo que los votantes dijeron preferir. Si aplicase estrictamente su programa estaría yendo en contra de la voluntad expresada por los votantes, y si aplicase exclusivamente el programa de la oposición estaría yendo en contra de sus propios criterios, lo cual no es razonable.
Quedaría para un análisis posterior la situación que se plantea cuando para formar Gobierno son necesaria las coaliciones.
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