No acababa de entender el objetivo último de la convocatoria en España del 15-O, sucesora y continuadorá de la del 15-M y del movimiento de los indignados. Hace unos días un joven de 34 años, arquitecto en paro, me dió, al expresar que no acudiría a las urnas siguiendo las directrices del 15-M, una clave para entender ese objetivo.
La mayor parte de los indignados como insatisfechos con la situación actual de las cosas, son eminentemente de lo que tradicionalmente llamaríamos de izquierda. Siendo así parecería lo lógico que apoyasen opciones de ese espectro: PSOE, IU, Los verdes, Equo pero no es realmente así y la prueba la tuvimos en las pasadas elecciones.
La izquierda no tuvo avances significativos, si hubo un ganador claro fue la derecha. Para decirlo claramente el PP. Se han formado los correspondientes gobiernos y en poco más de un trimestre las políticas de recortes en todos los aspectos del Estado del Bienestar se han visto como se extienden como una mancha de aceite y con ellos se ha incrementado significativmente la indignación de la ciudadanía. Asi que es de esperar un gran exito para la convocatoria del 15-O.
¿Y cúal será la consecuencia de ese "exito"?. Que conseguiran asegurar la mayoría absoluta de la derecha, lease PP, en las próximas elecciones del 20-N, por consiguiente una continuidad sin trabas en la política que ya vienen practicando en las Autonomias que gobiernan. Entonces ampliado en su campo de aplicación al Estado en su conjunto.
¿Conseguirán los indignados algún avance para sus peticiones explicitas?. Evidentemente no. Si con la izquierda podían tener alguna esperanza, con la derecha esas posibilidades se desvanecen.
¿Y entonces?. Pues solo veo una posible finalidad de sus estrategía. Que precisamente lo que buscan es un Gobierno que añada motivos a su indignación y así el movimiento adquiera más fuerza.
Pues vale. Son libres para practicarse ellos el harakiri y hundirnos a todos, pero conmigo que no cuenten.
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