Cuando al regimen franquista le parecía que la situación interior en España presentaba alguna dificultad acudía inediatamente al sentimiento patrio y procedía a presentar una reivindicación sobre la irredenta colonia británica de Gribaltar.
El rey Hasan II de Marruecos como buen aprendiz del dictador español, utilizaba el mismo truco pero en su caso las victimas inocentes de la revindicación eran Ceuta y Melilla.
Aunque estos son dos ejemplos paradigmáticos, esa tendencia de buscar un tema externo para tapar las situaciones problemáticas propias, es inherente a la actuación de los gobernantes de todo signo y color.
En Ceuta hemos encontrado nuestro Gibraltar: Si las cosas no marchan demasiado bien sacamos el tema de la españolidad de Ceuta y todavía mejor hablamos de Máximo Cajal, de su libro (financiado por el gobierno de José María Aznar) y procuramos olvidar las declaraciones ya muy lejanas en el tiempo de Manuel Fraga Iribarne.
Pero dejemos las cosas claras, ninguna opinión, cambiará los hechos.
- Puesto que Ceuta no es una colonía nunca será descolonizada.
- Puesto que Ceuta nunca ha pertenecido a Marruecos, no será devuelta a ese país
- Puesto que por ley orgánica estamos constituidos en Ciudad Autónoma no necesitamos ningún título más para formar parte del estado de las Autonomías que consagra nuestra Constitución.
Esta es mi seguridad y por eso nunca he sentido ningún temor para afincarme en esta hospitalaría tierra. Aqui formé una familia, aqui compré mi casa, aqui tuve a mis hijos y aqui pienso seguir viviendo y ningún agorero me hará vivir con inquietud por muy a menudo que saquen el tema de la españolidad.
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